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"Quiénes me inspiran"

Gustavo Gennuso, elegido Emprendedor del año

Por María Eugenia Estenssoro / 26 de Noviembre de 2007

Gustavo Gennuso, referente social de VOCES de la Coalición Cívica, ingeniero nuclear radicado en Bariloche y fundador de la Fundación Gente Nueva, organización que creó un modelo de escuelas públicas de gestión comunitaria, acaba de ser seleccionado como el Emprendedor Social del Año por la Fundación Schwab, una distinción internacional que hace unos años también obtuvo otro miembro de VOCES, el médico jujeño, Jorge Gronda. ¡Felicitaciones!

Acceso a la nota del Diario El Cronista: cronista-2007-11-21-45.pdf

Eduardo Sosa, ex procurador general de Santa Cruz: “Mi antecedente puede ser muy peligroso”

Por María Eugenia Estenssoro / 24 de Julio de 2007

Quiénes me inspiran

fotososa.jpgEn 1995 Néstor Kirchner gobernador de la provincia de Santa Cruz, removió de manera irregular al procurador general Eduardo Sosa que, desde entonces, no baja los brazos convencido de la gravedad de su caso por su impacto negativo en las instituciones republicanas. Como explica Eduardo: “la decisión de Kirchner quiebra un principio fundamental de independencia del Poder Judicial como es que los funcionarios sean inamovibles”. La remoción en cuestón se hizo a través de una ley provincial que desdobló en dos la Procuración General. Eduardo tuvo que abandonar su cargo sin un juicio político previo. La Corte Suprema intervino y ordenó su reposición pero Eduardo nunca recuperó su puesto y sigue rechazando la indemnización millonaria que le ofrecen. Hoy el diario la Nación retoma el caso por la denuncia hecha contra el estado argentino por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA). Los invito a leer las declaraciones de Eduardo hechas a La Nación:

El ex procurador general de Santa Cruz Eduardo Sosa dice que hace algunos años dejó de ser una persona para transformarse en “un caso”.

El caso Sosa tuvo su último capítulo fuerte hace dos años cuando el Tribunal Superior de Justicia de la provincia resolvió desoír otra vez el fallo de la Corte Suprema de la Nación que ordenaba reponerlo en su cargo y le pagó a cambio una indemnización millonaria. El dinero sigue intacto en la cuenta de un banco.

-¿Por qué rechazó la indemnización de Santa Cruz?

-Más allá de la cifra tentadora, yo tenía una obligación y un deber. El principio de independencia del Poder Judicial implica que los funcionarios sean inamovibles. ¿Qué pasaría, si no, si viniera un gobierno y empezara a ofrecer indemnizaciones para comprar renuncias de los jueces que molestan?

-¿Por qué decidió llevar el tema ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos?

-El tema institucional se potencia. Porque ya no está sólo en juego la inamovilidad de los jueces, sino también la falta de acatamiento de los fallos de la Corte Suprema. Si se mantiene, mi antecedente puede ser muy peligroso. Después tendré que reclamar reparaciones económicas, pero lo primero y lo que ahora está en debate es el tema institucional.

-¿De qué trabaja desde que lo echaron de la procuración?

-Soy abogado. Asesoro legalmente a la Municipalidad de Río Gallegos.

-¿Habló de eso con Kirchner?

-No, nunca hubo ninguna conversación. Al Presidente sólo lo conozco protocolarmente.

-¿Piensa que hay independencia judicial en la Argentina?

-Hay jueces independientes, pero también hay actitudes institucionales que juegan en contra. Este antecedente tiene un valor paradigmático sobre cómo puede el poder político tratar de sacar a alguien que le incomoda dentro del Poder Judicial. No hay que dejarlo pasar.

fuente: La Nación

Marcos Oliva Day: un ex fiscal que enseña a los más pequeños a querer y cuidar su mundo

Por María Eugenia Estenssoro / 22 de Junio de 2007

Quiénes me inspiran

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Con campera roja, Marcos durante un salida de avistaje e identificación de aves

Marcos Oliva Day, es abogado, ex fiscal y educador. Vive en Puerto Deseado, en nuestra Patagonia, donde desde 1983 junto con su esposa María Laura Gaona, se brindan con su Fundación Conociendo Nuestra Casa para mejorar la vida de miles de niños y jóvenes. Su foco es desarrollar el sentimiento de pertenencia y cariño por el lugar donde cada uno vive porque creen que “No se puede querer ni cuidar aquello que no se conoce”. Así desarrollan e incorporan valores a la vida cotidiana a través del conocimiento de la naturaleza y la práctica del voluntariado. Como lo explica Marcos: su enseñanza, se desarrolla en tres planos: “sobre lo que podemos hacer en nosotros mismos, en nuestra familia y en nuestro barrio, escuela o región (…) Todo empieza por nosotros mismos y lo que nos rodea”. Semanas atrás el Financial Times publicó la siguiente cobertura sobre esta ejemplar experiencia : calm-before-the-storm.doc y el domingo pasado, el diario La Nación, la nota que les dejo a continuación.

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María Laura Gaona y su hijo Marquitos

La iniciativa Conociendo Nuestra Casa, en Puerto Deseado, Conocer la naturaleza para saber respetarla

Un ex fiscal que enseña a los chicos a apreciar su mundo

Domingo 17 de junio de 2007 |

PUERTO DESEADO.- ¿Es posible transmitir e inculcar en chicos y adolescentes valores como el respeto, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente? Marcos Oliva Day, un abogado y educador radicado en esta ciudad patagónica, aceptó el desafío. Junto con su esposa trabaja desde 1983 en la Fundación Conociendo Nuestra Casa ( www.fcnc.org.ar ), una ONG que, con fuerte presencia principalmente en las escuelas, se propuso educar a las generaciones más jóvenes para llevar esos valores a la práctica y demostrar que, para revertir aquello que nos daña, hay que poner foco sobre nuestro pequeño mundo.

“Educar para ser valientes” es el lema de esta fundación que enseña a cambiar el mundo empezando por uno mismo, a través de un programa que incluye clases que dictan voluntarios en horario escolar en las cinco escuelas públicas y privadas de Puerto Deseado y actividades al aire libre los fines de semana.

“Por nuestro programa ya pasaron más de 4000 chicos que participaron de nuestras charlas en las escuelas. Los fines de semana, además, enseñamos a chicos entre 4 y 16 años a navegar en kayak y a vela con el objetivo de reconocer nuestra flora, nuestra fauna y lograr así respetarla y amarla. Nuestra enseñanza, entonces, se desarrolla en tres planos: sobre lo que podemos hacer en nosotros mismos, en nuestra familia y en nuestro barrio, escuela o región”, le contó a LA NACION, Oliva Day.

La figura de este ex fiscal y aventurero no pasa inadvertida en la fría ciudad santacruceña de Puerto Deseado, única por sus verdes apagados, rocas y la gran ría en la que confluyen pingüinos y cormoranes. Oliva Day llegó a la Patagonia junto con su esposa y rápidamente percibió “la brecha que existía entre los chicos y el lugar donde vivían”, según le relató recientemente al periodista Toby Green de Financial Times, de Londres.

Puentes educativos

Oliva Day empezó a trabajar junto con María Laura Gaona, alias “Malala”, su esposa y maestra jardinera, interesando a los chicos para que aprendieran a remar en kayak, para que luego pudieran explorar la ría por ellos mismos. Estas primeras lecciones tendieron puentes con los jóvenes del lugar y con las escuelas.

El ex fiscal recordó que, en 1983, se gestó la idea de rendirle un homenaje al comandante Luis Piedrabuena porque se cumplían 150 años de su nacimiento. La idea surgió junto a la entonces directora de la escuela número 5, Lilita Cuesta. “A partir de allí comenzamos a dictar cursos teóricos desde la fundación dentro del horario escolar, además de las actividades de navegación de los fines de semana”, dijo.

Oliva Day combinó su actividad como educador junto con su desarrollo profesional: fue defensor oficial y fiscal ante el Juzgado de Primera Instancia de Puerto Deseado y docente, e integró la subcomisión de Búsqueda y Rescate de la Corbeta Swift, del Club Náutico Capitán Oneto, en 1981. Sin embargo, su vida profesional no le restó ímpetu para, como avezado buzo deportivo y timonel de yate, encarar expediciones en el corazón de la geografía patagónica en el marco del programa Conociendo Nuestra Casa.

De alumno a monitor
“Como hace varios años que desarrollamos esta iniciativa, algunos de los chicos se han convertido en lo que llamamos monitores. Son aquellas personas a las que hemos formado a lo largo de estos años para que den clases en las escuelas en las que estamos trabajando”, relató Oliva Day.

Los jóvenes que colaboran con la fundación dictan clases semanales en los cuartos grados de las cinco escuelas de Puerto Deseado. “En los primeros tiempos nos centrábamos sobre todo en la educación ambiental: la geografía, la flora y la fauna de la región. Pero con el tiempo fuimos dedicando las primeras clases a hablar de valores como el respeto, la solidaridad y la confianza. Todo empieza por nosotros mismos y lo que nos rodea. Nuestra familia, nuestros amigos, el barrio, la ciudad y la región”, contó Oliva Day.

La fundación creció con el correr de los años: sumó colaboradores e integró a antiguos pobladores y docentes universitarios en las clases. Para Oliva Day, “la participación de personas de la región le da sustentabilidad a la iniciativa”. Junto con las clases en las escuelas, cada fin de semana alrededor de 150 chicos entre los 4 y 16 años participan del curso abierto de navegación.

Oliva Day tiene una amplia experiencia en navegación: participó de una excursión en el canal de Beagle, realizó la primera navegación en kayak de toda la costa de la provincia de Santa Cruz, 1400 kilómetros desde el límite con Chubut hasta Punta Dungeness, y fue protagonista en una travesía por el Cabo de Hornos, entre otras.

En estas grandes aventuras o en los tranquilos recorridos por la ría de Deseado, se realizan informes sobre avistajes de fauna y el estado del medio ambiente, al igual que reportes sobre sitios arqueológicos. Las fotografías y filmaciones capturadas durante estas experiencias ilustran las charlas que se ofrecen en colegios e instituciones educativas y contribuyen a difundir las bellezas naturales y culturales de las zonas visitadas.

Este último verano, los remeros de la fundación participaron junto con sus pares chilenos de una navegación de más de 200 kilómetros, en un archipiélago sureño. Para Oliva Day, “las prácticas de kayak y vela permiten que la naturaleza actúe como gran educadora. Se trabaja construyendo respeto, solidaridad y afecto, fomentando la integración social y el paisaje. Ese es nuestro gran mensaje”.

Por Ana Tronfi
Enviada especial

Con la colaboración de: Mariela Arias

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Isla Chaffers, marzo 2007

Miguel Espeche. La solidaridad sustentable.

Por María Eugenia Estenssoro / 23 de Mayo de 2007

espeche.jpgMiguel Espeche, es psicólogo y coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano que cuenta con más de 350 talleres de “ayuda mutua” y a los cuales asisten unas 4.000 personas por semana. Algunas de las temáticas tratadas son: el sentido de mi vida, reformulando mi vida a los 40, el juego de la vida, los amores imposibles, adicciones, bioenergía, y la muerte en la familia. “Esta iniciativa surge de una concepción de salud que abreva en la idea de que la solidaridad es un elemento esencial de nuestra bienestar anímico y que el compartir implica una apertura imprescindible para la potenciación de la salud mental”, explica Miguel.

Comparto con ustedes su nota La solidaridad sustentable publicada por el diario La Nación en el que Miguel desmenuza el concepto de solidaridad con reflexiones como: “Hay que hacer el bien mirando a quién. Ser solidario es a veces dar pan y otras no darlo, para que el otro aprenda cómo amasarlo por sí mismo. Ser solidario es, también, a veces aprender a recibir el pan, o a amasarlo uno mismo. Discernir entre estas alternativas sólo es posible con ojos y corazón abiertos”.

La solidaridad sustentable

Por Miguel Enrique Espeche
Para LA NACION

Ya hace tiempo que se está hablando de la cantidad de voluntarios que se acercan a diferentes instancias organizadas en función del bien común. Miles de personas se convocan en torno de fundaciones, comedores comunitarios, grupos de ayuda mutua, hospitales, organizaciones no gubernamentales y organizaciones barriales, demostrando que algo ocurre, muy interesante por cierto, en el corazón de una sociedad amenazada por el virus del escepticismo y la angustia. La enorme ayuda recibida por la inundación en Santa Fe es sólo un corolario de tal fenómeno, que llega a sorprender a quienes creían que todo estaba perdido en el terreno de la ética social.

Es claro que, si bien existe, como reflejo banal del auténtico amor comunitario, lo que podría llamarse una “moda solidaria”, esta tendencia no podría sostenerse sin una genuina base dentro del cuerpo de la sociedad. De hecho, la llamada cultura solidaria ha existido aun en los peores momentos, cuando por diversas causas se permitía la caída de redes de contención social existentes desde hacía mucho tiempo. Aun vencida, la solidaridad no se dio por vencida y vivió oculta en millones de gestos de vereda barrial, de rancho, de iglesia, de hospital, de familia, etcétera. No reconocer esto sería desmerecer esa llamita que sobrevivió a un largo invierno, sin prensa y sin boom de por medio.

De cualquier manera, el espíritu solidario corre riesgos de malentendidos. Existe una suerte de “solidaridad materialista”, que empieza y termina en el hecho de ver al “necesitado” como una especie diferente, tan sólo definido por ser carente de proteínas o de abrigo, y nada más.

Se entenderá que lo anterior no es dicho en contra de la solidaridad plasmada en, por ejemplo, el envío de alimentos a quienes sufren hambre. Dios nos libre de tal desatino. Queremos decir aquí que la solidaridad de urgencia es eso: urgente, pero para que se transforme en un acto integral deberá trascender esa dimensión para transformarse en algo que podrá ser material, pero no materialista. De esa manera, encontrando la humanidad del otro, las oportunidades de generar condiciones humanas más dignas se acrecientan.

Otro malentendido posible con relación a la solidaridad es el vicio casi ancestral de asemejarla a lo heroico. Esa tendencia, muy narcisística por cierto, y lamentablemente muy difundida, hace estragos a la hora de constituir una solidaridad organizada y sostenida de manera genuina. De hecho, la época más que héroes requiere sabios, y esto significa que quien vive solidariamente y se ocupa específicamente del asunto en alguna organización debe, sobre todo, gozar con lo que hace, con el espíritu de compartir. Si no, mejor que se dedique a otra cosa. Ese, sin duda, sería un gesto de sabiduría y generosidad.

El sacrificio, a veces angustioso, de los “héroes solidarios” hace que lo solidario parezca una patriada individual y, por lo general, genera cierto tipo de problemas en las organizaciones solidarias o, yendo más en profundo, afecta negativamente la noción de la solidaridad como cultura, como red, y no como acción espectacular aunque aislada. Las acciones de ayuda recíproca, a la hora de ser sustentables, requieren más de la red que del mero individuo, más del sano reparto de funciones que de la epopeya heroica e individual que a mediano plazo se nota altamente ineficaz.

En función de este malentendido en que suele caer la acción de muchos voluntarios, las organizaciones terminan derivando recursos en forma estéril hacia ellos, ya que los individuos que se acercan con voluntad sólo de ayudar a los otros sin pensar en sí mismos como partícipes del beneficio terminan muchas veces con niveles de estrés y frustración peligrosos. Dicha actitud puede propiciar una cultura del sufriente sacrificio “hasta la muerte” por parte del abnegado de turno, cuando no, por el contrario, propicia que muchos terminen creyendo que las organizaciones o, peor aún, los “pobres” tienen una deuda con ellos, por tanto como les han dado a los demás.

Este tipo de situaciones se ve en las organizaciones solidarias mucho más a menudo de lo que se supone. Es algo que genera desgaste institucional, y angustia y malestar, que hacen que se dilapiden demasiados recursos, fundamentalmente anímicos, para “digerir” situaciones muchas veces enojosas y siempre frustrantes.

Fiesta de abundancia

Por eso es imprescindible que el foco de la acción solidaria tenga como uno de sus ejes a quienes realizan las acciones específicas dentro de las organizaciones. Es que, al tener agentes solidarios plenos y sostenidos anímicamente, se garantiza que las acciones que ellos llevan a cabo sean eficaces y genuinamente generosas. El fenómeno del burnout de los voluntarios es común y, paradójicamente, muestra cuán poco solidarios son a veces los agentes de la solidaridad consigo mismos y con sus colegas.

Los grupos de intercambio y sostenes de los propios voluntarios son cada vez más valorados por las razones antedichas, ya que si bien es un recurso numeroso no es el de los voluntarios un recurso inagotable. Por otra parte, no se trata de”mandar al sacrificio” a la gente sino de generar una sustentabilidad de la acción, a partir del hecho de que sus mismos agentes son también beneficiarios. Es que la solidaridad organizada beneficia a todos los comprometidos con ella. De lo contrario, no es verdadera solidaridad.

La economía solidaria (economía en sentido amplio de la palabra) es una economía de abundancia y no de escasez. En ella no hay deudas, ya que todos ganan. El que ofrece recibe y el que recibe ofrece. Entender eso permite salir de algunos perversos juegos de poder (el clientelismo político, por ejemplo) que se basan en la idea de que hay alguien inferior (el pobre) y alguien superior (el que “más tiene”).

En los hechos, la noción de gozo del agente solidario con relación a su tarea es imprescindible para cualquier organización que tenga en sus planes la sustentabilidad genuina de su acción. Esta sustentabilidad, que va más allá de la acción de emergencia y más allá de los fondos con los que pueda contar la institución del caso, se basa en el alma de sus integrantes y no en otra cosa. Ese gozo no es el mero placer, sino que es una noción de sentido y una gratitud por la experiencia que, sin duda, agranda el alma y la mente, permitiendo la humanización de los vínculos y de las personas que los viven en forma compartida.

En esa clave, y aunque parezca contradictorio, el gozo en la tarea solidaria es compatible con el dolor de ver el sufrimiento ajeno y sentirlo como propio. El gozo del que vive la solidaridad, dentro del significado que aquí queremos darle, implica la vital sensación de plenitud que surge de encontrarle un sentido al dolor, no a su ausencia, y, dentro de ese sentido, encontrar las fuerzas para crecer y dar o recibir una mano.

Hay que hacer el bien mirando a quién. Ser solidario es a veces dar pan y otras no darlo, para que el otro aprenda cómo amasarlo por sí mismo. Ser solidario es, también, a veces aprender a recibir el pan, o a amasarlo uno mismo. Discernir entre estas alternativas sólo es posible con ojos y corazón abiertos.

Podrá pasar la moda, pero la solidaridad va a seguir, humilde, tal como siempre lo hizo, aun en los peores inviernos. Veremos si nos hacemos eco de ella como sociedad o dejamos pasar la oportunidad de vivir la fiesta que propone. Una fiesta de abundancia no material necesariamente, pero sí de ánimo y de coraje, a veces con lágrimas y rabia, pero que convoca lo mejor de nosotros, eso que no se ve, pero está allí, esperando que nos demos cuenta.

El autor es psicólogo, coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial, del hospital Pirovano.

Alfonso Prat-Gay. Comenzando a ANDAR.

Por María Eugenia Estenssoro / 7 de Mayo de 2007

prat-gay.gifAlfonso Prat-Gay es economista, fue presidente del Banco Central de la República Argentina entre 2002 y 2004, previamente se desempeñó en la banca privada en los años ‘90. Hoy preside la Fundación Andares dedicada a fomentar el sector del microcrédito en la Argentina. Alfonso, es una de las personas que me inspiran al igual que Pedro Lacoste, también miembro de Andares, ya que en este momento ponen todas sus energías para que en la Argentina se multiplique la opción del microcrédito, una eficaz manera de hacer frente a la pobreza dando herramientas de emancipación a los microemprendedores.

Personalmente creo, como dice Alfonso en la carta que pueden leer a continuación*, que en la Argentina: “es posible revertir nuestra decadencia. Es posible construir una sociedad sin excluídos, en la que todos tengan oportunidades que les permitan realizarse dignamente”.

Comenzando a ANDAR

Alguna vez nos jactamos de tener un país en el que todos podían aspirar a tener una vida digna. Se hablaba también de Argentina como “tierra de oportunidades”. La debacle de las últimas décadas aplastó esas sensaciones, que hoy se perciben como meras utopías. Es que la realidad se ha vuelto escalofriante: la pobreza que históricamente oscilaba en torno al 6%, ya se instaló cómodamente en el 30%, mientras que la desigualdad en la distribución del ingreso medida como la relación entre el 10% que mas gana versus el 10% mas pobre, se duplicó.

Es posible revertir esa decadencia. Es posible construir una sociedad sin excluídos, en la que todos tengan oportunidades que les permitan realizarse dignamente. ANDARES intenta aportar a esa visión, a través del apoyo al sector de las microfinanzas. Es que los pobres no necesitan lástima, ni dádivas ni discursos grandilocuentes, sino oportunidades para cambiar definitivamente su destino. Necesitan, sobretodo, confianza: que alguien crea en ellos, en su capacidad, en su dignidad. Un préstamo sin contrapartida de garantía real, de bajo monto, a un microemprendedor pobre que no se resigna a la exclusión, es el acto de fe que puede torcer su historia.

Para que ese acto de fe llegue a cambiar muchísimas historias individuales en Argentina, es necesario desatar los numerosos nudos que impiden el despegue definitivo del sector. El campo está fértil para trabajar en forma directa con las autoridades, las instituciones de microfinanzas, los organismos internacionales y los propios microemprendedores, para eliminar cuellos de botella regulatorios, operativos y de financiamiento. Cada una de estos ejes será parte del esfuerzo cotidiano de quienes constituimos ANDARES.

Juntar los sueños con la acción lleva a un proceso creativo en el que los protagonistas se convierten en militantes de una sociedad más justa donde el que aporta su esfuerzo también se vuelve más pleno. Y este es el germen para que los resultados puedan sorprender por su dinamismo. Enhorabuena, porque la meta de llegar a 500 mil recipientes de microcréditos en 5 años – hoy son apenas 40 mil – debe ser vista más como una obligación que como una utopía, para una sociedad cuyos niveles de pobreza son absolutamente incompatibles con sus valores y con su destino.

Alfonso Prat-Gay

* publicada en: http://www.fundacionandares.org/index.php?cid=34

más datos de Alfonso Prat-Gay y Pedro Lacoste en: Fundación Andares

Gustavo Gennuso, un destacado emprendedor social dentro de la educación

Por María Eugenia Estenssoro / 13 de Septiembre de 2006

Gustavo Gennuso es un ingeniero nuclear que dirige la Fundación Gente Nueva, una organización que construyó y administra 9 escuelas públicas de gestión privada, en las poblaciones más pobres de Bariloche, inspirado por un infatigable espíritu cristiano.
Gustavo es uno de los emprendedores sociales más enérgicos que he conocido. Desde la Fundación Equidad hemos contribuido con su proyecto donando 15 computadoras en los últimos años.
Quiero compartir con ustedes la nota, “El físico que abandonó la ciencia y creó escuelas”, publicada el domingo pasado en el diario La Nación y también un texto que él escribió a fines de 2005.

El ejemplo de Gustavo nos sirve para seguir creyendo que hay una Argentina valiente, sana, trabajadora, solidaria, fuerte e integrada.

Gustavo Gennuso, El físico que abandonó la ciencia y creó escuelas - La Nación - 10/9/06

Gustavo Gennuso abrió nueve colegios para sectores pobres

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Desde sus ventanas pueden verse las agujas nevadas del cerro Catedral. Entre calles polvorientas y embarradas, asoman las alegres paredes de la escuela secundaria Aitué, que significa ´lugar querido´ en lengua mapuche. Es en el barrio 2 de Abril, uno de los más postergados de Bariloche.

En el interior del edificio, hay una estrecha y modesta oficina, la de Gustavo Gennuso, el director, que abandonó la investigación científica y apostó por una educación liberadora en los barrios más pobres de la turística Bariloche.

Don Gustavo, un ingeniero nuclear que se capacitó en el Instituto Balseiro y trabajó en el Centro Atómico Bariloche, se embarcó en un ambicioso proyecto educativo cuando los aires de la democracia volvieron a soplar en el país. Hoy preside la Fundación Gente Nueva e impulsa las nueve escuelas de gestión social creadas por su iniciativa.

“Nuestro objetivo es llevar educación de calidad a los sectores más pobres. Queremos una educación que les dé protagonismo, que sea liberadora. Trabajamos con escuelas abiertas para escuchar a la comunidad y desarrollar proyectos de organización comunitaria”, explicó.

El proyecto educativo surgió en 1983 en el barrio Virgen Misionera. En 1989 se creó la Fundación Gente Nueva y, en 1999, la actual red de escuelas, que hoy tiene anexos en otros dos barrios de la periferia de Bariloche: Villa Llanquihue y Arrayanes. Comprende jardines maternales, primarias, secundaria diurna y nocturna, y talleres de capacitación laboral.

Población de riesgo

“Son escuelas de gestión social, donde toda la comunidad intenta un tipo de gestión diferente. Todos tienen voz y voto”, añadió Gennuso.

Las escuelas tienen 1600 alumnos; son de acceso gratuito y cuentan con aportes del Estado que ayudan a su sostenimiento. Albergan a jóvenes que vienen de fracasos escolares y a muchos que entraron en la delincuencia. “Son los chicos y adolescentes que nadie quiere, que son rechazados por mala conducta o han repetido”, reseñó el director.

Las aulas no están superpobladas. “No queremos escuelas grandes. Buscamos la personalización, que cada alumno sea una persona”, explicó.

Y al describir la fuerte crisis del sistema educativo, precisó: “Hoy, la educación está inmersa en una crisis sistémica muy profunda que tiene que ver con la sociedad. Las consecuencias las veremos dentro de siete o diez años. Se perdió la utopía de un proyecto educativo y hoy el docente está abandonado a su suerte”.

Gennuso dijo que su fundación busca darles protagonismo a sectores más pobres, para que sean transformadores de su realidad. “La construcción de un país debe darse de la periferia al centro, no al revés”, añadió.

“Queremos que de nuestras escuelas salgan jóvenes y adultos transformadores, con conciencia crítica. No me interesaría que se recibieran cien abogados que luego salieran a perjudicar al prójimo. Pero sí pretendo que haya diez personas que reaccionen, que protesten y exijan sus derechos como ciudadanos”, concluyó.

María Argel

(ir a la nota)

Gustavo, desde el Barrio 2 de Abril, 22 de noviembre de 2005

Desde la ventana de primer año miramos pasar los Bora. Desde la del segundo el paisaje se tiñe de verde gendarmería. Bajo la lluvia porfiada hoy somos todos sospechosos. Adentro, en las aulas discutimos con los jóvenes y adultos sobre la situación.
- ¿está bien que estén? dice C. - ya no se puede salir de noche sin miedo-

- y si no te pasa nada cuando salís no sabes si vas a encontrar tu casa desvalijada- agrega N.

- Los rati nos van a llevar por la cara - retruca M.

- Ahora se acuerdan de la seguridad, pero la cosa viene de lejos, de hace muchos años cuando empezó a romperse la familia. Filosofa M.

Y así podría seguir con una y otra opinión que se contradice o suma. Porque el tema es realmente complejo. Y sin embargo ¡algunos piensan que la solución es simple!! Más y más policías para no hacernos responsables, para cerrar el circulo de exclusión y represión, para abonar la idea de que ¿otros son los culpables?. Quedan sin embargo un montón de preguntas que nos cuestionan.

Algunas más estructurales

¿En que parte somos responsables de la exclusión de grandes sectores de la sociedad? ¿Cuándo dejamos a los jóvenes sin esperanzas? ¿Por qué se actúa como si esto fuera un fenómeno de la naturaleza (¿qué fatalidad llovió y se inundó?)? ¿Por qué los responsables políticos responden como si todo empezará hoy y no hubiera un proceso de gestación de más de 10 años? ¿Cuándo decidimos como comunidad que lo que le pasaba al resto no era mi problema? ¿Cómo podemos vivir en un lugar donde la desmedida en la desigualdad genera tanta bronca y violencia? ¿Por qué ninguna institución funciona? ¿Por qué la justicia es tan injusta? ¿Por qué las escuelas están cerradas? ¿Una comunidad donde el 30% de la población vive en una pobreza extrema puede pedir ¿seguridad?? ¿Qué es la seguridad? ¿qué no me muera de un tiro, aunque me muera de hambre?

Algunas más coyunturales

¿De dónde salen las armas que portan nuestros jóvenes? ¿Quiénes les venden las balas? ¿Por qué es tan fácil conseguir armas y balas? ¿Quién les vende las drogas? ¿Quién controla la venta de alcohol en los barrios? ¿Qué solución le damos a los que quieren salir de la droga, el alcohol, el robo?

Mientras tanto siguen pasando policías frente a la ventana y nuestros autos se llenarán de jóvenes que no quieren volverse solos de la escuela a las 10 de la noche. Llegó la seguridad. ¿Cuándo es el turno de la dignidad, el trabajo, la salud? ¿Cuándo nos pondremos a construir la fraternidad? ¿Cuándo podremos mirarnos las caras los unos a los otros en la comunidad y saber que cada uno cuida de la vida del otro porque me importa como persona? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que vivir significa que todos sean?

Gustavo, desde el Barrio 2 de Abril, el 22 de noviembre de 2005. Y sigue lloviendo

Fundación Gente Nueva
Consejo de Directores de Instituciones Educativas de Gente Nueva

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